Pocos saben que Turquía es el quinto país socio en el comercio con la Unión Europea[1], con sus 78 millones de habitantes[2] y su posición geopolítica altamente estratégica, que abre las puertas a los inversores hacia Oriente Medio, Asia y Europa. Aunque momentáneamente la economía turca se ve afectada por los recientes atentados terroristas y por la incertidumbre política actual, la historia turca demuestra que Turquía tiene una economía fuerte, capaz de resistir importantes shocks del mercado, capaz de recuperarse rápidamente de momentos de fuerte crisis[3]. El crecimiento del PIB bajó solamente por debajo del 3% en 2016, mientras que fuentes oficiales estiman una recuperación de hasta el 33% para 2018[4]. Turquía, por lo tanto, continúa siendo hoy en día un destino turístico codiciado y receptor de inversiones provenientes de todo el mundo.
La estrecha asociación entre Italia y Turquía
Italia y Turquía son socios comerciales desde hace décadas. Hoy, Italia es considerada uno de los mayores socios de Turquía. Turquía importa el 4.4% de sus productos a Italia y exporta desde Italia el 5.2%. En las relaciones comerciales europeas, Turquía importa el 10.7% de los productos a Italia y exporta desde Italia el 14.1%. En el territorio de Turquía operan 1.200 entidades económicas de origen italiano y son numerosísimas las cámaras de comercio e institutos de intermediación comercial para facilitar los negocios bilaterales Italia-Turquía. Además, 35.000 turcos viven hoy en Italia. [5]
Por qué invertir en Turquía
Además de lo ya dicho, quien invierte en Turquía hoy goza de enormes beneficios económicos y fiscales. En primer lugar, gracias a la ley sobre inversiones extranjeras directas n.º 4875, los inversores extranjeros son libres de realizar inversiones directas, gozando del mismo trato fiscal y legal que los ciudadanos turcos. Por inversiones directas se entiende:
- Constitución de una nueva sociedad o traslado de una sucursal a Turquía;
- Adquisición directa del capital accionario, no realizada a través de la Securities Exchange, o de al menos el 10% de las participaciones sociales o similares de una compañía turca, utilizando instrumentos financieros o bienes económicos provenientes del mercado extranjero o del mercado local[6];
Además, los inversores están autorizados a abrir una “liaison office” (oficina satélite), con el fin de evaluar las condiciones de mercado de Turquía y, mientras tanto, crear una red de contactos.
Incentivos a la inversión en Turquía
En 2012, Turquía aprobó beneficios adicionales para empresarios deseosos de invertir elevadas sumas de dinero y destinar inversiones de alto presupuesto en el territorio turco, especialmente en las regiones más deprimidas de Turquía. Los incentivos varían según el valor de la inversión, el sector en el que se ha invertido y la región. Los incentivos son:
- Exención fiscal sobre el valor añadido;
- Exención de tasas aduaneras;
- Facilidades fiscales y en el trabajo por cuenta ajena;
- Asistencia para la ubicación de la propia empresa;
- Financiación y tasas preferenciales;
- Desgravaciones sobre las primas de seguros[7].
Damiani & Damiani International Law firm ayuda a inversores italianos y extranjeros a planificar de manera óptima sus inversiones en Turquía, con el fin de beneficiarse al máximo de los incentivos y las desgravaciones previstos por el Estado a favor de las grandes inversiones. Identificamos para los clientes las áreas estratégicas en las que intervenir, con un estudio del mercado específico y la estrategia más adecuada al territorio.
Nuestra oficina en Turquía cuenta con un equipo de expertos a disposición del cliente, preparados para dialogar con las instituciones locales y para crear el mejor plan empresarial, a fin de que cumpla con los parámetros requeridos para beneficiarse de los incentivos.
Requisitos mínimos de inversión
Los umbrales mínimos de inversión son actualmente muy bajos, especialmente debido a la inflación sufrida por la moneda local. La cantidad y el tipo de incentivos varían de región a región. Generalmente, el rango de inversión para obtener incentivos estatales varía de 500.000 a 1.000.000 de liras turcas (de aproximadamente 130.000 a 255.000 euros) y los incentivos están garantizados entre 3 y 7 años desde la inversión[8].
Para los inversores que tienen la intención de invertir en Turquía y desean disfrutar de los beneficios fiscales, Damiani & Damiani International Law Firm, con sedes en Palermo, Turín, Barcelona y Pilar (Buenos Aires), está en condiciones de brindar asesoramiento completo. Garantizamos a nuestro cliente la mejor estrategia de inversión en Turquía, en armonía con las necesidades de la empresa, la demanda del mercado local y las ventajas fiscales disponibles.
Para más información visite el sitio del Bufete Internacional Damiani & Damiani, www.damianianddamiani.com
[1] <http://trade.ec.europa.eu/doclib/docs/2006/september/tradoc_113456.pdf> consultado el 13 de enero de 2017
[2] <http://www.tuik.gov.tr/UstMenu.do?metod=temelist> consultado el 13 de enero de 2017
[3] OECD Economic Outlook, 2016/2 (Preliminary Version)
[4] ibid
[5] <http://www.mfa.gov.tr/turkiye-italya-siyasi-iliskileri.tr.mfa> consultado el 13 de enero de 2017
[6] Direct Foreign Investments Law No. 4875, 2003, Art 2
[7] Decision Numbered 2012/3305 Regarding Subsidies for Investments; Implementing Communique numbered 2012/1
[8] ibid










